Tinas, receptáculos y sifones: lo que conviene saber
La tina tiene un desagüe distinto al de la ducha: una válvula en el fondo, un rebalse en la pared y una trampa corta que los une. Cuando se tapa, el sopapo solo funciona si se cubre el rebalse, porque si no el aire escapa por ahí. Muchas tinas traen un registro lateral removible que permite llegar a la trampa sin romper el revestimiento; conviene saber si la tuya lo tiene.
Los receptáculos modernos usan trampas compactas que ahorran altura bajo el piso, pero que se tapan con poco pelo. Los lavamanos, en cambio, tienen un sifón bajo la loza que se puede desarmar a mano. Si es metálico y antiguo, suele estar pegado por el sarro y a veces sale más a cuenta cambiarlo. En todos los casos revisamos empaquetaduras al volver a armar, porque un sifón que gotea dentro del mueble termina dañando la madera.